Sentir Juntos: 20 años construyendo experiencias educativas en el barrio San Isidro Sur

El sábado 19 de septiembre, el barrio San Isidro Sur fue nuevamente escenario de un encuentro que reunió a estudiantes de la Práctica Profesional Docente del Profesorado de Educación Primaria, docentes, egresados, familias, artistas, niños, adolescentes y vecinos.

En el marco del proyecto “Construyendo tiempos de Infancia”, se desarrolló la propuesta “Sentir Juntos”, una jornada de encuentro, juego, arte y participación que recupera una experiencia sostenida durante 20 años en el barrio San Isidro Sur.

Más que una actividad puntual, el encuentro fue una oportunidad para volver a elegir el territorio como espacio de transformación. Durante la jornada, los estudiantes pusieron en juego saberes, creatividad y compromiso para diseñar y coordinar juegos y actividades destinadas a los niños y niñas del barrio, generando una tarde de encuentro, participación y celebración.

Para quienes transitan la Práctica Profesional Docente, estas experiencias representan una instancia formativa significativa: permiten reconocer que enseñar también implica habitar los territorios, escuchar a sus comunidades, construir vínculos y aprender con otros. En este sentido, la práctica docente se amplía y adquiere una dimensión comunitaria que invita a mirar la educación desde una perspectiva situada.

Los 20 años de presencia en San Isidro Sur constituyen también una historia construida colectivamente. Una historia sostenida por estudiantes y docentes que año tras año encuentran en este espacio nuevas oportunidades para aprender; por egresados que continúan acompañando la propuesta; por artistas y organizaciones que acercan sus saberes y expresiones; y por las familias y habitantes del barrio que hacen posible que estos encuentros sigan teniendo sentido.

La jornada contó con la participación del Ensamble Juvenil de la Municipalidad de Rivadavia, que desde hace años acerca la música y el arte a distintos espacios comunitarios; Frecuencia 316, que acompañó el encuentro con su música; y Adolfo Lanzavecchia, quien continúa formando parte de esta experiencia territorial desde hace más de una década. También se sumaron otros artistas y colaboradores que aportaron su tiempo, su trabajo y su creatividad.

La propuesta incluyó distintas acciones pensadas para los niños y niñas, entre ellas juegos, actividades recreativas y un espacio de peluquería, que despertó especial entusiasmo entre los más pequeños.

La presencia de los estudiantes fue uno de los aspectos centrales de la jornada. Su trabajo previo, la organización de las actividades y el compromiso puesto en cada detalle hicieron posible una tarde pensada para compartir, jugar y generar recuerdos.

Como expresó Noelia Campagna, egresada de nuestro Instituto, al referirse a la experiencia:

“Nos fuimos distintos. No mejores, no nuevos, sino más cerca. Más cerca de la tierra, de la infancia, de la música, de las manos que se buscan, de las miradas que se reconocen”.

Esas palabras sintetizan una experiencia que trasciende la realización de una actividad recreativa. Sentir Juntos propone encontrarse, reconocerse y construir comunidad; pero también ofrece a nuestros futuros docentes la posibilidad de comprender que la formación profesional se enriquece cuando dialoga con las realidades, las historias y los saberes de los territorios.

A 20 años de aquel primer encuentro, el barrio San Isidro Sur continúa siendo un espacio de aprendizaje y de construcción colectiva. Un territorio que, año tras año, recuerda que educar también es estar, acompañar, crear vínculos y sostener la esperanza de que siempre es posible construir otros modos de encontrarnos.

Desde el Instituto agradecemos especialmente a nuestros estudiantes de Práctica Profesional Docente, a los docentes y egresados que acompañaron la jornada, a los artistas y colaboradores que aportaron su tiempo y su talento, y fundamentalmente a las familias y habitantes del barrio San Isidro Sur, por abrir una vez más sus puertas y permitirnos seguir aprendiendo junto a ellos.

Porque 20 años de presencia no son solo tiempo transcurrido: son vínculos construidos, aprendizajes compartidos y una historia que continúa escribiéndose en comunidad.